Hello, designers! Hoy me gustaría compartir con todos ustedes la charla “Evita que tu Instagram se convierta en un instadram”, que preparé para exponer en TRAMADA, el pasado 5 de mayo en Madrid. Lo que leerán es una transcripción de lo expuesto, repartida en 2 posts y en la que he aprovechando también a agregar algunos detalles más que se quedaron fuera (párrafos, links, etc), pues la charla presencial no podía exceder los 20 minutos de duración. Para aquellas/os que por vivir muy lejos, pidieron de alguna manera poder acceder a esa charla, hoy les traigo este material escrito en este post y en el siguiente. (Nota: También les he incluido, a modo de detalle, los textos leídos, en formato audio. Así que si prefieren oír y no leer, al pie de este post encontrarán el archivo para escuchar).

Aunque a priori no sea un tema estrictamente de diseño de estampados, elegí hablar sobre el uso de Instagram como herramienta de divulgación de nuestros diseños a nivel profesional, pero sobre todo, propuse un consciente llamado a la reflexión sobre cómo impacta esta red social en nuestro mundo emocional; al fin y al cabo, son nuestras emociones las que nos permiten tener la sensibilidad para diseñar y sostener la estructura creativa de nuestras propias empresas. Y por eso hay que cuidar mucho esta faceta, cultivando buenas prácticas que eviten instadrams. ¿Quieren saber cuáles son esos instadrams y cómo gestionarlos? A continuación les dejo la charla. Espero que les guste.

 

Introducción

“Algunos especialistas dicen que en 2018 Instagram será el equivalente a nuestros websites como herramienta de presentación y divulgación de nuestro trabajo. Yo misma lo vengo comprobando en reuniones del ámbito del diseño, donde la tarjeta de visita ya casi ni hace falta y sólo vale el: –“¿Cómo te busco?”- o –“¿Cómo te encuentro?”- Es lógico: Instagram es hoy la red con el crecimiento más espectacular.

Y es que Instagram, usado estratégicamente para mostrar y compartir tu bonito trabajo, te permite conocer gente, crear sinergias interesantes, ser contactados por clientes y empresas, estar al tanto de la realidad profesional o las tendencias y por supuesto, para pasarlo bien e inspirarte. Por eso, en un lapso de tiempo no muy grande, será -de alguna manera- instadramático que no tengas cuenta en esta red.

Pero Instagram, amigas, es una empresa. Una empresa que vive de nuestro tiempo y nuestro dinero. Para garantizar que le damos ambas cosas sin protestar, se aprovecha muy bien de ciertos efectos que genera su uso, o mejor dicho, se aprovecha muy bien de los puntos más débiles del alma humana. Instagram es una red pensada especialmente para artistas, diseñadores, creadores, es decir, para personas con capacidad tanto de percibir la belleza como de producir belleza. Por eso, la empresa sabe del poder de la imagen y lo vulnerables que nos encontramos ante su esplendor.

 

Efectos generados por el uso de Instagram

Los efectos que mencioné antes son 3: FOMO, EDÉN, TRIBU. El primer nombre es un término real, que existe en inglés y los otros dos los he acuñado para esta charla. Cada efecto, experimentado desde un estado de ánimo bien centrado, sereno, con su autoestima impecablemente colocada, no trae consecuencias visibles. Pero la realidad es que, con la vida que llevamos, viviendo a toda prisa, teniendo que estar al día de todo, teniendo exigencias por todos los frentes, es normal que, en algún momento, nos pille con la guardia baja y esos efectos de Instagram hagan mella, convirtiéndose en instadrams a nivel personal, pasando luego a repercutir en el manejo profesional que hacemos de Instagram.

Yo hoy no vengo a contarles los tips perfectos para sumar 2000 likes en 10 minutos, pues ya hay millones de sitios que recomiendan buenas estrategias (además, no tengo el honor de haber logrado esas proezas aún); pero sí puedo decirles que soy una persona muy reflexiva en mi actividad profesional. Por eso comparto con ustedes, desde mi experiencia y observación, este análisis para ayudar a gestionar los instadrams o pequeñas desgracias que esos efectos van generando día tras día en nuestro ánimo y a veces sin percatarnos de ello.

 

El Efecto FOMO

El efecto FOMO (“fear of missing out”, o miedo de perderse algo, de estar desconectada de la realidad online) ocurre cuando crees que vales sólo por lo que muestras y mientras estés conectada, disponible a todas horas, produciendo a todas horas. Cuando esta red se convierte en ese gobierno tiránico que sólo se complace en que lo expongas todo, lo cuentes todo en Stories, lo mires todo, lo des todo a todas horas, por el bendito FOMO, ahí, compañeras… sí que tenemos un instadram! El enganche a este efecto (que se genera también con el uso de otras redes sociales) puede resultar devastador y, para ubicarlas un poco en la relevancia de este asunto aquí les dejo este artículo, y éste otro y éste otro (en inglés los dos últimos).

A Instagram verdaderamente no le interesa mucho cuidarnos en este sentido: se dice que, para hacer que pases más tiempo en la red y no te desconectes, la aplicación puede retener likes de tu foto, para que tú, viendo que no logras la cantidad que esperabas, regreses y vuelvas a publicar para compensar esa pequeña desgracia.

Las consecuencias instadramáticas del efecto FOMO -este pavor a no estar enterada, no estar a la altura o no estar haciendo lo suficiente- se empiezan a ver en tu perfil profesional cuando:

A. Aparecen lo que yo llamo “publicaciones basurilla”, de menor calidad y menor valor para tu público (o sea, publicar por publicar, aunque no te guste del todo lo que has creado. Si se mantiene esto durante tiempo, lo más probable es que tu público pierda interés en tus publicaciones).

B. Aparece la sobrepublicación -poniéndose al límite la lealtad de tus followers, que te pueden querer mucho, dándole sus likes a tu 6º publicación del día, pero…también se cansan. Esto es algo que hacen muchas empresas, publicar a todas horas del día para tener una cobertura más total y llegar a gente que se conecta en distintos tramos horarios, pero la contraparte de esto es que tanta publicación… satura y anestesia.

C. Aparece el exceso de storytelling (¿esto les suena, verdad?). Pregúntate si la información que vas a proponer aportará algo de valor a tus potenciales clientes, si vas a lanzar un testimonio de tus anginas matutinas por IG Stories, legañones mediante, en modo selfie, durante 8 clips seguidos y te dedicas a vender alfombras, por ejemplo. Más pertinente sería que fueses otorrinolaringóloga u oftalmóloga… entonces sí la publicación tendría más sentido, pues te daría oportunidad de hablar de alguna medicina para tus anginas o recomendaciones profesionales para mantener tus ojos limpios e hidratados.

Recuerden que en esta charla estaré hablando siempre de perfiles profesionales y, por perfil profesional, me refiero a aquel que se utiliza para vender tus servicios o tu producto, se trate tanto de una cuenta de Empresa o una Particular. Por supuesto, lo que cada una haga en cuentas personales está fuera de discusión. Pero si lo que quieren es forjar una imagen sólida, seria, coherente, no por mucho contar y contar estarán aportando contenido de valor, sobre todo si lo hacen sin una estrategia detrás, pues eso genera mensajes contradictorios y confunde. Una cuenta profesional de Instagram debe tener un objetivo claro (¿es vender? ¿inspirar? ¿mostrar? ¿informar? ¿dejar pensando? ¿redirigir tráfico a tu web?) y las publicaciones, idealmente, deberían apoyar ese objetivo. Eso es estrategia.

Continuando con los instadrams del efecto FOMO, hay uno que yo llamo Trastorno de Actualización Compulsiva y es cuando se entra en la obsesión por parecer súper actualizadas y se utiliza todo lo nuevo que Instagram lanza, sin antes analizar estratégicamente su implementación en tu propia imagen. ¿Ejemplo? Puede que salir con mejillas y orejas de conejo haya sido, en su momento, algo muy divertido y el último grito de la moda, pero convengamos que visualmente era -y sigue siendo- un poquito feo (esto, por supuesto, es mi opinión y no intenta desalentar su uso a quien lo considere oportuno y bonito). Aquí, tratar de unir concepto de calidad profesional con los brilli-brilli-efectines, hace que tu público se pregunte cuál de esas dos facetas que muestras es la forzada y cuál es la auténtica. No ocurre lo mismo con marcas o profesionales que venden desde un discurso desenfadado, desestructurado y/o humorístico: en ese caso, los efectos, gifs, orejillas varias y demás complementos apoyan a la marca y su planteo comunicacional de una manera coherente. Así que antes de aplicar toda nueva prestación que impacte en cómo te expresas en Instagram, reflexiona primero si ésta jugará a favor o instadramáticamente en contra de tu estrategia de marca.

 

El Efecto Edén

Pasamos ahora al efecto EDÉN. Instagram es un catalizador de nuestras aspiraciones a vivir rodeadas de belleza, de calidad, de logros, de reconocimiento. Pero sabemos que la realidad ni es tan bella… ni tiene tantísima calidad, ni se vive éxito tras éxito, todos los días del año. Parece obvio, pero el quiebre entre realidad-Instagram nos toca de alguna manera (algunos días más, algunos días menos) aunque no queramos.

En relación a este efecto, encontré un dato que, a priori, suena un poquito instadramático: SModa publicó hace tiempo un artículo que contaba cómo los millennials eligen su destino vacacional: si no es “instagrammeable”, entonces lo descartan. Es decir, personas de hasta 33 años eligen un lugar para pasar sus días libres y gastar su dinerito, dependiendo de qué tanto puedan posturear en la red para molar más y mejor. El verdadero instadram aquí es que la gente olvida que Instagram, como decía antes, es sólo una herramienta a su servicio y no una forma de vivir o moldear sus vidas. Lo mejor es que muchas de nosotras o no encajamos o ni queremos encajar en ese lifestyle tan estupendo, pero… aplaudimos de pie si lo vemos en otras personas e, internamente, desearíamos poder experimentar esa vida tan emocionante, refinada y estética como aquella a la que likeamos sin cesar. ¿Entonces? Hay que procurar recordar siempre nuestros propios valores para vivir una vida auténtica y no perder el norte. Porque Instagram, no lo duden, nos intentará recordar siempre que estamos muy expuestas a la tentación de envidiar la suerte ajena (no porque seamos malas, sino porque somos simplemente humanas); eso, de alguna manera, en un día flojo, puede llegar a producir angustia, tristeza e incluso contrariedad, sobre todo cuando después de pasearnos por ese Edén de creaciones y diseños magníficos, volvemos a nuestra mesa de trabajo y… ahí están nuestros humildes dibujillos, como hijos que nos da vergüenza reconocer y mirar a los ojos… Cuando eso ocurra, cuando surja la tentación de comparar despiadadamente, recuerden que la vida real es imperfecta y que nuestro trabajo… es la expresión de lo mejor que podemos hacer en cada momento. De esta forma, por mucho Edén que nos obnubile, siempre estaremos más tranquilas y seguras sobre nuestro hacer y nuestras creaciones”.

 

Accede aquí al audio post “Evita que tu Instagram se convierta en un instadram”:

 


 

Bueno, designers! Hasta aquí va la primera parte de este análisis. En el próximo post ya podrán disfrutar la segunda y última parte. Hasta entonces!