Hello, designers! Aquí comparto con ustedes la segunda y última parte de lo que fue mi charla “Evita que tu Instagram se convierta en un instadram”. Si se perdieron la primera parte, pueden leerla aquí. En este post les contaré acerca del efecto TRIBU y qué podemos hacer para que éste no nos genere instadrams que lamentar luego a nivel profesional, creativo y hasta personal. Aquí va entonces. Espero que disfruten de este análisis:

 

El Efecto Tribu

“Ahora toca el turno del efecto TRIBU; este efecto es curioso, porque a simple vista pareciera generar las ventajas más positivas para todos, pero cuando trae instadrams… complica mucho la vida. El efecto TRIBU tiene que ver con esta sensación de verte contenida y arropada dentro de una red de compañeros o profesionales a quienes admiras o respetas, o simplemente de personas con intereses similares a los tuyos, que te entienden, te dan apoyo, te ayudan a resolver problemas, etc. Hasta aquí todo marcharía bien, si no fuera porque cuando algo empieza a excederse, vienen los instadrams. Y lo que se sobrepasa en el efecto TRIBU, es la excesiva atención que se presta al entorno. ¿A qué me refiero? Una alta cantidad de creativos, diseñadores y artistas de la comunidad pasa más tiempo mirando y suspirando por el estilazo de otros diseñadores y se olvidan de dedicar tiempo a cultivar el propio (oh yeah, aquí hace su aparición nuestra Holy Mother Procrastinación). Así, se marean, se saturan de información y se alejan tanto de su propia voz gráfica y de sus preferencias, que luego no son capaces de reconocer dónde está aquello que los hace gráficamente únicos.

Algunos de mis alumnos de mi Curso “Oh, My Style!”, por ejemplo, me han contado que pasaron por esto de estar mirando trabajos de sus musas, o rock stars -como los llamamos en el curso- y cuando debían ponerse manos a la obra, nada de lo que hacían les parecía suficientemente interesante en comparación. Por eso, antes de publicar, el dedo les temblaba al son de pensamientos tales como: “esto es súper cutre”, “esto no va tener likes”, “no me salió tan bonito” o “si publico, voy a hacer el ridículo”. Esto les hacía sentirse frustrados, cosa que devenía en falta de fe en su propio hacer y luego, directamente, en negarse a continuar utilizando Instagram (cosa que, como vimos al principio de esta charla, es instadramático si desaprovechamos el uso de esta red).

Instagram, desde un lado positivo, nos sirve como referente de lo que sucede a nivel creativo en nuestro entorno y es el baremo profesional que ayuda a medir si estamos haciendo cosas a un nivel aceptable o no; ahora bien, es importante no excederse en el peso que le otorgamos al entorno, pues éste:

  • no debería dictaminar una manera única de diseñar
  • no debería quitarnos tiempo para encontrar nuestro propio camino, pues eso es como un lento suicidio profesional/creativo
  • no es una tarima a la que subimos para que nos despedacen los buitres cada vez que hacemos una publicación

Todas aquí sabemos que las cuentas que triunfan han apostado por hacer las cosas según su propia visión del mundo, sin preocuparse por parecerse más a otros perfiles bonitos y trendy. ¿Porque saben qué? lo natural es saber primero quién eres a nivel creativo y comercial y qué es lo que vas a aportar de diferenciador al mercado -dando por descontado que lo harás con gran calidad visual, porque estás mostrándote en Instagram-; a partir de ahí, ya podrás luego decidir integrar o no las influencias o tendencias que vienen de la TRIBU. Cuando desarrollas tu estilo, te hace mucha más ilusión publicar, pues encuentras tu “misión”, tu sitio y sientes que lo que vas a compartir, es importante (sean diseños, servicios, o productos). Y si luego tienes la constancia suficiente, con el tiempo, no tardarás en reunir a followers que se sientan tocados por tu propuesta.

 

Otros instadrams del efecto TRIBU

Estar sumergidas en el efecto TRIBU, viviéndolo desde un aspecto negativo, a veces puede llevar a que eso de compartir información, mostrar tus procesos y dar explicaciones de cómo haces lo que haces, se convierta en una sensación apremiante que, si no la satisfaces, te hace sentir que podrías quedar excluída en cualquier momento por ser una “mala” integrante de la comunidad (como ven, el FOMO aprovecha cualquier hueco para entrar…). O peor: podría darse el caso de que, como Maripuri se siente contenida dentro de la TRIBU, se crea con el derecho a reclamar explicaciones a sus otros compañeros, o el compartir información al instante, llegando hasta avasallar la vida privada de éstos, simplemente porque están todos conectados de manera virtual. Tanto un caso como el otro, hay que evitarlo. ¿Cómo? Dejando claro, con cortesía y cariño, cuáles son los espacios, los conocimientos y momentos compartibles y cuáles no. Hacer esto no supone que se conviertan en personas groseras o desagradables, pero recuerden que sólo ustedes son responsables de ayudar a otros a entender dónde están sus límites personales, pues los demás… no tienen por qué conocerlos de antemano.

A mí, uno de los instadrams generados por el efecto TRIBU que más gracia me hacen -perdonen el humor negro, pero a veces el drama viene acompañado de un poquito de comedia– es la aplicación de estrategias ajenas sin contrastar su pertinencia en nuestra imagen u objetivos (algo similar a lo que ocurría con el Síndrome de Actualización Compulsiva). Si bien como emprendedoras, debemos estar al corriente de toda indicación que nos ayude a optimizar nuestro uso de Instagram, no se puede ir como gallina sin cabeza tras cada fórmula de éxito, secreto, receta o atajo para aplicarlas de cualquier manera en nuestro negocio y pretender resultados mágicos -e idénticos- simplemente porque a Maripuri, que es una crack, le funciona maravillosamente.

Primero hay que preguntarse si esas estrategias van con nuestra manera de trabajar o también con las costumbres concretas de nuestro propio público. Nos han dicho cientos de veces que publicar ofertas en Halloween vende, pero: ¿por qué veo publicaciones de tiendas de pañuelos de seda clásicos, de señora, que me ofrecen un descuento de miedo para Halloween? ¿Qué tienen que ver una cosa con la otra? Hacer promociones especiales de Halloween puede ser acertado en la promoción de productos de papelería molona con estampados de Halloween, pero para vender pañuelos de seda florales, apelar a esa celebración oscura, por más trendy que se ponga… no tiene sentido.

Lo mismo pasa cuando vas con la lengua afuera pensando en hacer publicaciones extra por la noche, porque has leído u oído, que a la famosa Maripuri, le generan un 10% más de seguimientos y tú estás como loca por ganar más followers. Pero la cosa es que tú, deberías saber que tu comunidad responde muy bien por las mañanas (porque está integrada mayormente por personas de España y a Maripuri, por el contrario, la siguen más en América Latina), así que en vez de angustiarte por seguir a ciegas las tácticas ajenas, mejor intenta optimizar el rendimiento de tus publicaciones dentro del horario en el que sabes que funcionan (sube material más atractivo, con más gancho o más relavantes para los intereses de tu público, etc).

Luego, atención con este tipo de tips para el triunfo (visto en un blog):

“Si quieres tener un montón de seguidores en Instagram, debes postear contenido de alta calidad TODO el tiempo. No puedes simplemente publicar una vez cada dos semanas (…). Yo recomiendo, para empezar, hacerlo una o dos veces al día (todos los días), pero debes poder llegar hasta cuatro publicaciones por jornada.”

En principio no es un mal consejo pero… ¿vemos estas recomendaciones encajables en nuestra rutina diaria, sin que afecte a nuestros encargos de clientes, a nuestra vida personal, a nuestro sistema nervioso y, sobre todo a nuestra filosofía de trabajo (sobre todo si nos autoproclamáramos “slow”)? Si la respuesta es sí, entonces adelante, no hay nada que reflexionar. O si me dicen que es una estrategia que delegarían, perfecto. Pero si adoptar esta dinámica -u otra que se recomiende como “receta ganadora”- se siente como meter un crucero dentro de nuestra habitación…entonces tenemos un instadram. Aquí debemos preguntarnos si podemos y queremos seguir dinámicas que, aunque las apliquen exitosamente otras personas alrededor, en la TRIBU, pueden alterar bastante o hacer bajar el rendimiento de nuestro trabajo diario, solo para acomodarnos mejor a las exigencias que impone Instagram. Instagram siempre nos pedirá más para, en teoría, devolvernos más, o nos exigirá de forma que, cuando nos gane el cansancio, decidamos pagar… eso no lo duden. Así que aquí lo mejor es procurar que la cantidad de publicaciones que se hagan vaya en proporción a la calidad que se pueda alcanzar en cada una. Ése será el baremo ideal. Traspasado el límite, sólo estaremos agobiadas y sintiendo que nunca es suficiente y entonces, además, empezaríamos a meternos de nuevo en el terreno del FOMO. Pues esta misma reflexión que les propuse en cuanto a cantidad de publicaciones a realizar debería efectuarse con cada uno de esos tips que nos vienen desde la TRIBU -o desde lo que hacen todos alrededor- pues sentirnos presionadas a aplicar esos tips con la esperanza de obtener idénticos resultados terminará por agotarnos y desilusionarnos… y no, no queremos eso, ¿verdad?.

Bueno, designers! ha sido un placer compartir este análisis con ustedes hoy. Espero que contribuya a evitar que los efectos FOMO, el EDÉN y el efecto TRIBU terminen generando instadrams que limiten su vida personal y profesional. No se olviden que Instagram es una empresa pero nosotras somos nuestra propia empresa y esa empresa funciona, no sólo gracias a los conocimientos o habilidades técnicas, sino también a nuestra faceta emocional. Si no la cuidamos con buenas prácticas, nos quedamos muy vulnerables a los encantamientos que nuestra red Instagram ejerce aprovechándose del poder de la imagen, de nuestra ambición de éxito y necesidad de contención.

 


 

Accede aquí al audio post “Evita que tu Instagram se convierta en un instadram”: