Cuando comencé a estudiar Diseño Gráfico estuve un año entero imprimiendo mal todos mis trabajos: en mi pantalla veía una cosa y en la imprenta, los colores eran otros. De aquellas, no imprimía en telas, sino en papel y los problemas eran prácticamente los mismos. Durante ese curso, no tuve ninguna formación relacionada a cómo gestionar el color. Llegué a pensar que era normal que los colores fuesen totalmente diferentes y que realmente era cuestión de hacer pruebas y pruebas hasta dar con el color adecuado. Afortunadamente, en el segundo año, un profesor nuevo se percató de este problema y en una tarde nos explicó cómo optimizar nuestros equipos para reducir drásticamente los errores de color y así no gastar tanto tiempo, ni dinero, en la imprenta.

Si tú, como yo hace años, sientes pánico cada vez que tienes que ir a estampar, toma nota de los cinco puntos siguientes y seguro que te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza:

1º Calibra tu monitor.

Antes de nada, es muy importante que la pantalla de tu ordenador reproduzca con la mayor fidelidad los colores y para ello deberás calibrarla. ¿Cómo hacerlo? A través de las opciones de ajustes de color de tu pantalla, con programas de calibración o con un colorímetro profesional. En mi caso, lo calibro con las herramientas predeterminadas del ordenador de sobremesa y el resultado es muy bueno. En este enlace (https://es.gizmodo.com/como-y-por-que-deberias-cali-brar-el-monitor-de-tu-pc-1706901130) encontrarás todo la información necesaria para realizar un calibrado óptimo.

2º Solicita cartas de tejidos y color.

Aunque ya tengas listos tus diseños, antes de enviar algo a estampar, solicita una carta de tejidos. En ella, se muestran la variedad de telas que tienen disponibles y una serie de colores impresos en cada una de ellas para que conozcas cómo influye la tinta sobre la hilatura, el acabado, de la tela, etc. Una vez que escojas el tejido, solicita la impresión de una carta de color más variada en un trozo de tela amplio. Esto te orientará a la hora de escoger los colores definitivos de tu diseño.

3º Adapta tus modos y perfiles de color.

Si sincronizas los modos y perfiles de color de tus programas de diseño con los de la imprenta ¡tienes mucho ganado! Aunque suenan parecido y mucha gente los confunde, perfiles y modos de color no son lo mismo. Los modos de color, son la manera en la que se representan los colores según el soporte que estés utilizando (ordenador, móvil, papel, tela…). Por ejemplo, en la pantalla de tu ordenador ves colores que forman parte del modo RGB (aquellos que nacen de mezclar luz roja, verde y azul) y cuando imprimes en tela, la imprenta utiliza colores que forman parte del modo de color CMYK (aquellos que nacen de mezclar pigmentos cian, magenta, amarillo y negro). Por eso, si envías a imprenta un diseño en RGB puede que estés abarcando una gama cromática que en CMYK no se puede conseguir.

Como una imagen vale más que mil palabras, en la imagen 2 puedes observar qué colores percibe el ojo humano, qué colores forman parte del modo RGB y cuales del modo CMYK.

Por otro lado están los perfiles de color, que son como subapartados de colores que hay dentro de los modos RGB y CMYK. Existen gran variedad de perfiles, pero cuando hablamos de imprimir sobre tela por lo general se utilizan aquellos que forman parte del modo CMYK. Los más utilizados suelen ser FOGRA39 o FOGRA27. En mi caso por ejemplo, tengo que trabajar en un modo de color CMYK con un perfil FOGRA27 y en RGB con un perfil Adobe RGB (1998). Si le pides a tu imprenta que te indique el modo y perfil de color que utilizan para imprimir, te asegurarás al 100% de que tus colores y los de ellos forman parte del mismo espacio fotocromático.

Una vez que tengas esos datos, configura el modo y perfil de color en Photoshop y en Illustrator, ya que lo adecuado es que tengas el mismo perfil en todos los programas que utilices. Para ello ve a la pestaña de Edición-> Ajustes de color -> Espacios de trabajo y en los apartados RGB y CMYK marca la opción que la imprenta te indique (imagen 3).

4º Fíate de Pantone.

Si por algo es clave Pantone, es por crear una herramienta para que la comunicación sea efectiva entre diseñador e imprenta. Sus guías de color (de uso a nivel internacional) asignan un código a cada color y también aporta la equi-valencia/correspondencia para los modos RGB y CMYK. ¿Y esto para qué sirve? Pues para que todos hablemos el mismo lenguaje del color, y también para identificar, antes de imprimir, qué colores queremos conseguir, independientemente de cómo se vean en pantalla. No importa que en tu ordenador veas un tono o color un poco diferente al que te gustaría ver impreso. Si has escogido un color Pantone y tienes los ajustes de color igualados a los de tu imprenta, las probabilidades de error son mínimas.

5º Haz pruebas de impresión.

Es el gran momento de ver tu trabajo sobre la tela. Si has seguido punto por punto los pasos anteriores seguro que no tendrás sorpresas con los colores, pero es muy importante hacer una prueba de impresión (o las que hagan falta) para confirmar que el diseño que ves en la pantalla funciona sobre el tejido. Hace unos años, tenía un estampado que me encantaba y que en papelería funcionaba estupendamente, pero cuando lo imprimí sobre algodón orgánico el resultado no era para nada el esperado y tuve que cambiar algunos colores para transmitir el concepto que realmente quería. Hacer una prueba te servirá para no derrochar el dinero y no tener que quedarte con metros y metros de tela inservibles.

Si sigues estos pasos, o por lo menos los tienes en cuenta (independientemente del orden), estoy segura de que tu relación con el color ¡irá viento en popa y a toda vela!

De igual manera, no olvides tener en cuenta que la imprenta con la que trabajes tenga el mismo concepto de calidad que tú. Encontrar una empresa de impresión textil que trabaje correctamente y te asegure una reproducción de color impoluta desde el primer metro hasta el último, es difícil pero no imposible. Así que, además de los cinco puntos anteriores, también sería buena idea que visites diferentes imprentas y, como en el amor, te quedes con la que cuide tanto tu trabajo como lo haces tú 🙂

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Zeltia Garzía es Diseñadora Gráfica y de Estampados. Ha trabajado en varias agencias de comunicación y empresas del sector textil, pero hace dos años, después de cursar una especialización en Pattern Design, sintió que quería hacer algo diferente fusionando sus aficiones personales con sui profesión. Así surgió Labica. Más que como una marca, para ella Labica es una filosofía de vida con un objetivo muy claro: disfrutar alrededor de la mesa.

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